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Diario la Tercera reportaje:
HISTORIAS DE ÉXITO editado el 24.04.06
COMERCIAL
ANGELINI LTDA. BUSCA CRECER JUNTO AL BOOM INMOBILIARIO
La
empresa familiar es responsable de las aplicaciones de vidrio
que hay en las líneas 3 y 4 del Metro.
Periodista: Valeria Ibarra.
Una
vidriaría que hace medio siglo operaba en la céntrica
calle 10 de julio con el nombre "Diamante azul" es el
remoto origen de Comercial Angelini, que empezó fabricando
parabrisas y que hoy apuesta al diseño y la
arquitectura como su principal negocio, aunque es capaz de elaborar
cristales para helicópteros y automóviles blindados.
El "Diamante azul", reconocido por sus vitreaux y aplicaciones
de decoración, era de propiedad de Segundo Torres y el
lugar donde su hijo,
Alfonso Antonio empezó a experimentar con cristales. "Mi
padre siempre fue busquilla y por eso también después
creó su propio negocio" cuenta Lorena Torres Angelini,
la hija mayor de Alfonso Torres y que oficia como gerente
de Producción de diseño y marketing de Comercial
Angelini.
Esta aspiración se concretó en los 60 al crear Favitorr
( fábrica de vidrios Torres) que elaboraba parabrisas y
vidrios para autos. Llegó a tener cuatro sucursales que
abastecía desde su planta en la calle Bíobío
y que en 1994 se trasladó a San Bernardo.
Ya entonces Torres percibía que con el vidrio se podían
hacer más cosas. Y para darles salida creó Comercial
Angelini, en honor a su esposa Mafalda Angelini.
Bajo el alero de Comercial Angelini- que es una suerte de empresa
matríz de Favitorr- han surgido verdaderos experimentos.
Allí han hecho vidrios antibala para Carabineros de Chile
y la Bolsa de Comercio; parabrisas para
helicópteros para la Fuerza Aérea de Chile o faroles
para señalizar en el mar para la Marina. También
es la responsable de las aplicaciones del vidrio que hay en las
líneas 3 y 4 del Metro de Santiago, los pisos del restaurante
Ozono, los ascensores del Hotel de Pucón, o los cajeros
de los sevicentros Copec.
Tal ha sido la demanda por productos " nuevos " que
decidieron ampliar la fábrica de San Bernardo, inyectándole
varios millones de pesos. Renuentes a dar cifras, sólo
señalan que en la empresa trabajan unas 100 personas, un
tercio en la planta elaboradora de vidrio.
También
han exportado, aunque de forma incipiente, a Paraguay. Pero Lorena
Torres Angelini precisa que la expansión no viene necesariamente
por el mercado externo. De hecho, la apuesta de la empresa es
sacar una tajada del boom inmobiliario.
Daniela Torres Angelini, gerente de pos venta y la artista de
la familia,
explica que " en los últimos años los arquitectos
y diseñadores se han
percatado de las potencialidades del vidrio como elemento arquitectónico
y
decorativo".
Cómo explica Lorena " mientras el negocio de los parabrisas
se mantiene estancado, este otro de la arquitectura y el diseño
crece a tasas muy altas cada año". A este segmento
entraron en 1995, " cuando empezamos a curvar el vidrio y
nos dimos cuenta que podíamos hacer muchas cosas con él
", dice
Daniela.
Además de ser un mercado muy amplio-crean mesones, vitrinas
refrigeradas, ascensores curvos, puertas incluso paredes-, también
tiene un mayor valor agregado los diseños de Lorena. "Fabricamos
muebles, artículos de decoración y esculturas",
explica Daniela, "elementos que cada vez más la gente
valora
conforme sube su poder adquisitivo". |